miércoles, 27 de junio de 2018

LA FUENTE DE LOS PECES.


Rincón de melancolía en primavera perenne.
Piedra preciosa en el olvido.
Baúl de miradas infantiles a salvo de envidias.
Un sueño para el sabio, un canto, un mito.
Entre su piedras, resquicios sentidos
como huellas extrañas de un pasado herido.
La fuente vive.
Vibra sola sin gritos ni gemidos.
A veces, las piedras lloran a salvo de los niños
y en su morada,
escondidos,
rojos plateados se mecen cansinos.
La fuente canta dulces canciones de limo.
Para que nadie la olvide,
ni tus hijos ni los míos.