domingo, 18 de diciembre de 2016

#TELODIGODEUNTIRON.

#Telodigodeuntirón y luego respiro.
Me gustas, me enervas, me enloqueces. Me ciegas, me ahogas, me dejas seco.  Deseo tenerte, tomarte, acariciarte y abrazarte. Ansío tu boca, tu lengua, tu cuello, tus pechos, tu vientre, tu culo y tus piernas. Quiero besarte, saborearte y comerte. Meterme dentro, estar debajo, flotar encima. Hacerlo lento, rápido, suave y fuerte. Vivir tu sueño, soñar tu vida, junto a ti y contigo.
#Telodigodeuntirón porque si no reviento.

(image by John Kacere)

BLANCO Y NEGRO.


Pozo ensangrentado de tinieblas

de azabache en piernas y brazos

que levantan sentimientos.

Tu juegas a las damas

y yo lloro en cuadrados.

Domingo solitario que acompaña

siguiendo los pasos de la muerte.

Y juntos, 

tu y yo,

ahogados en un vaso de vino.


- texto del libro "Agridulce", por Xavier Sainz, 1990 -

sábado, 10 de diciembre de 2016

UNA MUJER ESTUPENDA.

Está allí. 
Como cada día, a la misma hora. 
Casi siempre en la plataforma final del bus, derecha, firme, ausente. Algunas veces, pocas, sentada. 
El recorrido por la ciudad nos permite de veinte a veinticinco minutos de compañía.
La miro con discreción, tímidamente y sin ánimo de ofenderla con mis pensamientos. Sin embargo, no puedo ausentar mi mirada sobre ella ni cinco segundos.
Una mujer estupenda. "Estupenda", una clásica y fantástica palabra inventada exclusivamente para ella.
Estupenda en la plenitud de su feminidad, en la eclosión de su vitalidad. 
Cuarenta y tantos o cincuenta y pocos... Qué mas da!
Ni muy alta ni muy baja. Quizás con algún kilo de más, un regalo generoso y de perfección para mis sentidos que acentúa aún más la dulce curvatura de su cuerpo. Y el detalle de su talle, más griega que romana, asible y plausible.
Su cara, divinamente imperfecta, limpia, suave y redonda. Destacan sus labios, unos labios ligeramente carnosos, rosados, sin maquillaje. En cruz, una nariz pequeña y algo ancha, sensual, que hace de columna a unos ojos amables, en bitono entre azul y verde.
Viste normal, sin estridencias, pero con un toque distinto e inigualable que admiro: siempre lleva faldas y a veces medias, para gloria vital de mi vista cansada. Me gusta que vista así. 
Ahí es cuando me transformo y muto de pasajero a revisor. No puedo evitarlo. 
Por fases, tal y como me indica la educación y el respeto que me impongo, recorro lentamente el fabuloso viaje por sus piernas. Del puerto de sus pies y sus tobillos, ascendiendo por el océano de sus pantorrillas; seguir por las olas de sus rodillas hasta ahogarme en la profundidad de unos muslos, que imagino amables y salados.
Me detengo. Siento reseca mi boca. Respiro profundo y vuelvo a ella. No puedo evitarla. Su presencia me obnubila. 
Mi mente y mi vista desean volver a viajarla, aún con temor a una visible relación causa/efecto en la química y física de mi cuerpo. Disfruto de un nuevo viaje, con disimulo pero intenso. De su vientre y su cintura, adivino poesía. Bajo el manto de su chaqueta, tras una blusa vigilada por un pequeño ejercito de botones, intuyo paz y guerra, primavera y otoño. Y en su cuello, precioso y estupendo cuello donde el tiempo ha invertido amor y dolor, dejaría la huella de todo mi sentimiento acumulado por tanto viaje conjunto.
En esa tensión entre ver y querer, soñar y vivir, amar y sentir, llega el momento indeseado, el momento cruel: mi parada.
En un extraño cocktail de rabia, frustración, ridículo y vergüenza, desciendo del vehículo con cuidado, con mis piernas ciegas siguiendo el empuje de un lazarillo recién llegado.
Una última mirada atrás y veo que me mira. En sus labios se esboza una ligera sonrisa y percibo un mensaje invisible en mi interior. Un hasta mañana.
Mañana será igual, espero y deseo.
En cualquier caso y con toda naturalidad, te seguiré soñando, te seguiré admirando, te seguiré deseando. 

martes, 6 de diciembre de 2016

UN POEMA DE AMOR.

Cuando era adolescente y estudiaba literatura, me quedé absolutamente enganchado a un poema de amor escrito por el guatemalteco José Batres Montúfar, 1809-1844 , titulado " Yo pienso en tí".
Lo cierto es que el otro dia desperté por la mañana recitándolo de memoria tras años de olvido en el laberinto de mi cerebro.

Yo pienso en ti, tú vives en mi mente
sola, fija, sin tregua, a toda hora,
aunque tal vez el rostro diferente
no deje reflejar sobre mi frente
la llama que en silencio me devora.

En mi lóbrega y yerta fantasía
brilla tu imagen apacible y pura,
como el rayo de luz que el sol envía
a través de una bóveda sombría
al roto mármol de una sepultura.

Callado, inerte, en estupor profundo, 
mi corazón se embarga y se enajena,
y allá en su centro vibra moribundo
cuando entre el vano estrépito del mundo
la melodía de tu nombre suena.

Sin lucha, sin afán y sin lamento,
sin agitarme en ciego frenesí,
sin proferir un solo, un leve acento,
las largas horas de la noche cuento
y pienso en ti.



miércoles, 9 de noviembre de 2016

PORCELANAS CHINAS.

Es sábado por la mañana. Viajo en el Ave a Girona. Una reunión de trabajo.
La mitad del vagón está ocupada por un grupo de jóvenes orientales, creo que chinos.
Todos llevan ropas de diseño moderno aunque de una calidad que se percibe baja. Sudaderas de algodón y fibra , chaquetas de PVC imitando cuero, zapatos deportivos de plástico, sombreros y otros accesorios ...
Ellas, peinados in, labios pintados on, manos increiblemente arregladas y coronadas por unas uñas perfectas. Son de facciones suaves, casi de porcelana y diría que delicadamente bonitas. Deben ser chinas urbanitas.
Ellos, vestimentas casual y aspecto de modelos de catálogo Pull&Bear. No interesan.
Ellas beben zumos y aguas en botellín, a pequeños sorbos, casi con miedo de atragantarse. De repente, tras cada sorbito, eructan discretamente pero sin vergüenza alguna. Las mas finitas, eructito suave. Las menos agraciadas, eructito mas fuerte, como en un acto de rebeldía estética.

Ellos también beben pero no miro ni escucho. No interesan.
Todos utilizan sin descanso sus teléfonos móviles, ya sea para jugar, hacer fotos a los graffitis de las estaciones o consultar a Confucio. Me sorprende que tengan conexión wifi mientras yo voy huérfano de ondas. Mi próximo teléfono será chino,... y mi coche, mi televisión y mis zapatos. Hasta cambiaré mi nombre por 泽维尔


Denotan seguridad. Yo creo que ellas creen que son las emperatrices del nuevo mundo. Me parece que tienen razón.

Llegamos a Girona. 
Cinco horas mas tarde, las veré caminando por las calles del Call. Muñecas de porcelana sobre adoquines. Sin romperse. A ellos, no.

lunes, 10 de octubre de 2016

DE UN ALFIL ENAMORADO DE UNA DAMA.


Él es noble,
oscuro y fiero,
orgulloso capitán 
de un ejército altanero.

Ella altiva 
marfileña de tablero,
esposa y talismán
de un monarca pendenciero.

Él la quiere.
Ella le ama.
Él suspira por la dama

Él trama con argucias,
con astucia y sin perdón,
el plan de su conquista :
por la izquierda, sus peones
seguidas de un torreón.
( un ataque suicida
con la muerte por patrón.)

Los blancos son aguerridos
y defienden el honor.
Más en la trampa
han caído por su orgullo y su valor.

Comienza la batalla.
Una lucha feroz  en porfía de la dama.
Ayes. Gritos. Espanto.
Una orgía de dolor
y una guadaña esperando.
  
Los blancos luchan y vencen.
Los negros, vencidos son.
 ...Y en diagonal el alfil
 huye del campo, veloz .

Cercano ya de su dama
se le nubla la razón,
con la visión cegada
y cegado el corazón.

El blanco rey,
 - mientras tanto -,
espera artero y traidor
con las espadas en alto.

Y atacando por el flanco
con violento ademán,
hiere de muerte al corsario.

Así la historia sentencia:
En la guerra y el amor
hay que tener conciencia,
estrategia y corazón,
una visión muy amplia

y una gran concentración.

miércoles, 5 de octubre de 2016

SENYORA.

No sé com dir-l’hi, Senyora, que vostè m'agrada molt. Moltíssim. Exageradament. M'encanta com és, com somriu i com em mira. Quan ho fa, quan em mira,  li faria un peto als llavis, un peto de mantega i canella. I un altre peto al costat de l'anterior, i un altre, i un altre, i un altre... i acabaria passejant la meva llengua per l'avinguda de la seva boca.
Vostè senyora, m'excita. M’excita molt i brutalment. Quan tanco els ulls imagino que l'abraço ben fort, amb por que marxi a un altre port. El meu cap dirigeix les meves mans per la ruta del seu cos, fent parades obligatòries. Els pits, madurs i acomodats, estan fets pel meu desig. Penso en com els acaricio, amb cura i delicadesa, recullin-los per tal que els meus llavis deixin l'empremta del conqueridor. Després, imagino mans i dits en moviment accelerat, com si fossin tentacles d'un pop  a la fuga, directes cap al cul.  Si, un admirat cul, gran, ample i generós, ja fet a moltes mirades masculines.  
Em desboco mentre les mans fan un aterratge imperfecte. Senyora, permeti que l'agafi ben ferm, que el seu ventre sinuós i corbat sigui refugi d'una descontrolada, violenta  i poc sotil erecció.  Deixi que li digui just a la vora dels sentits, a cap d'orella i amb veu minúscula, que m'agrada, que la desitjo no mes per a mi. Deixi que les meves mans li aixequin la faldilla i acaricien les seves cuixes, amples i fortes,  buscant el tresor més amagat. Deixi que presumeixi de coneixement enciclopèdic i li trobi el pessic de l’emperadriu, allà on les dones es perden al laberint del plaer i es deixen portar ulls tancats. 
Senyora, no puc més,  deixi que m'assegui.  Les cames no m´aguanten i els genolls ballen per lliure. Vull posar la meva cara al seu ventre, olorar-la, lliscar les meves mans entre les seves natges i separar la fina barrera de les calces. Li vull fer petons a l'entrecuix, als genolls i als turmells...
I no sap com m'agrada, senyora. Recordi que això nostre sempre serà un secret, el nostre secret, el secret millor guardat del mon.

sábado, 1 de octubre de 2016

El GENOLL DE MIREIA.

Genoll.
Penso en tu i em perdo.
Et miro i em trenco.
Et petonejo lentament i em doblego.
M'ofego en tu quan la meva llengua viatja, molt a poc a poc, per la teva corba radial i infinita.
M´espero. He de estimar la teva olor dolça i suau.
M´espero. He de gravar el record salat que deixes en els meus llavis..
Genoll, em tens aquí, nu i plegat, davant teu, presoner de les meves obsessions i esclau de las meves ànsies, fent traïció a la raó i la meva llibertat.

I per mes substància, ets doble.

jueves, 29 de septiembre de 2016

EL FORN.

Soc panarra compulsiu. Es així, tal qual. El pa m´agrada, sol i acompanyat, esgarrat o sencer. Blanc, negre, groc o verd. 
Però tot canvia quan vaig al forn i estàs tu. No mes entrar-hi, miro l´oval de la teva cara i tremolo. Ets bonica com un brioix. 
Et cobreixes el cap amb un senzill mocador. Segur que deus tenir cabells d’àngel.
Em mires amb un somriure dolç mostrant el blanc ensucrat de les teves dents perfectes i ordenades. Ara es quan la meva boca fa aigües. 
Els teus ulls son de mel i sèsam i diuen moltes i moltes coses. Ara es quan et miro i faria un salt olímpic per sobra del mostrador, per agafar-te a dues mans ben i ben fort, amb gana i fam de tu.
No se com et dius. Només se que ets d´un país balcànic, allà on el pa es de molla densa, com el teu cos. No, no ets una baguet ni un pa integral, ets farina d´un altre costal.
No puc evitar mirar-te els pits i això m’avergonyeix. 
Soc respectuós i educat però ...noia, aquest croissant sembla fet per a mi. El meu cos es descontrola. Noto una tendència endavant impossible de dissimular. No vull que se’m noti l´instint bàsic i faig un Sharon amb l´abric.
Per guanyar temps, deixo tanda a una iaia que demana una xapata ben torrada per fora i crueta per dins. En el meu descontrol, estic a punt de descordar l´abric però no, em quedo quiet i continuo mirant-te.
Et gires per atendre la comanda i ho veig . El teu cul. Es un cul precios, rodó i suggerent, tot ell agafat per una cintura golosa i per dues cames que imagino de sègol, firmes i dures. Tota una invitació a la gola i la lascívia.
Ets el somni perfecte, el somni de tots els somnis. Ets com un Pa de Sant Jordi, tot ell farcit de sobrassada amb el detall dibuixat de les quatre barres, voluptuós i saborós.
Em toca. Vull dir, em toca a mi, la iaia ha marxat.
Em mires de nou d´aquella manera que em deixa embadalit i bavós, i em dius:
-“Un de pagès, oi?“-.