lunes, 10 de octubre de 2016

DE UN ALFIL ENAMORADO DE UNA DAMA.


Él es noble,
oscuro y fiero,
orgulloso capitán 
de un ejército altanero.

Ella altiva 
marfileña de tablero,
esposa y talismán
de un monarca pendenciero.

Él la quiere.
Ella le ama.
Él suspira por la dama

Él trama con argucias,
con astucia y sin perdón,
el plan de su conquista :
por la izquierda, sus peones
seguidas de un torreón.
( un ataque suicida
con la muerte por patrón.)

Los blancos son aguerridos
y defienden el honor.
Más en la trampa
han caído por su orgullo y su valor.

Comienza la batalla.
Una lucha feroz  en porfía de la dama.
Ayes. Gritos. Espanto.
Una orgía de dolor
y una guadaña esperando.
  
Los blancos luchan y vencen.
Los negros, vencidos son.
 ...Y en diagonal el alfil
 huye del campo, veloz .

Cercano ya de su dama
se le nubla la razón,
con la visión cegada
y cegado el corazón.

El blanco rey,
 - mientras tanto -,
espera artero y traidor
con las espadas en alto.

Y atacando por el flanco
con violento ademán,
hiere de muerte al corsario.

Así la historia sentencia:
En la guerra y el amor
hay que tener conciencia,
estrategia y corazón,
una visión muy amplia

y una gran concentración.

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